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sábado, 26 de noviembre de 2016

MARCOS NAVIDEÑOS 2017
















domingo, 24 de julio de 2016

TIPS PARA LIDIAR CON COMPAÑEROS FASTIDIOSOS EN TU CENTRO LABORAL

1. Mantén la calma. Lo peor que puedes hacer es demostrarle que sus acciones te molestan. La mejor estrategia para mantener tranquilas a esas personas, un tanto pesadas, es que tú te mantengas tranquilo y en calma.

Si lo haces, captarás la atención de aquella persona fastidiosa, quien se dará cuenta de que tú no caes tan fácilmente en sus juegos, por lo que entablará una relación un tanto distante contigo.

2. Tratar de entender por qué esa persona es así. Date algún tiempo para reflexionar cuál es el motivo para que aquella persona tenga un carácter conflictivo. De seguro, habrá algo en su pasado que ha detonado que ahora se comporte de esta manera.

Cuando creas que  has encontrado los por qué, ahora trabaja para hallar una solución para que se produzca el cambio y beneficie a toda la organización.

3. Recurre a los demás. Es probable que más de uno de sus compañeros tenga la misma impresión de aquel compañero de trabajo. Haz un sondeo para recabar puntos de vista para que así, entre todos y ya con varios puntos de vista, encuentren la mejor solución a este problema.

4. Construir una relación. Quizá, lo único que existe entre esa persona y tú es una mala impresión. A veces, el uso de tecnologías para comunicarnos con los demás, deshumaniza las relaciones y por ende, no puede existir una convivencia sana entre un grupo de trabajo.

¿Por qué no organizas una salida o una comida para que puedan conocerse mejor? Tal vez descubras si en realidad se trata de una persona difícil o no de tratar.

5. Nunca le pierdas el respeto. "No hagas lo que no quieras que te hagan", podría ser la frase con la cual se explicaría este punto. A lo mejor, sin darte cuenta, el trato que le has dado a esa persona no ha sido el correcto y por ende, lo único que ha hecho es defenderse. Cambia tu actitud, podrías también notar una transformación en el otro.

6. No dejes que las cosas empeoren. Ya no dejes pasar más tiempo y toma acciones concretas. Si sigues esperando, puede suceder que cuando tomes decisiones, lo hagas enojado y de seguro no serán las adecuadas. Lo importante es que te mantengas bajo la línea de la objetividad.

7. Afróntalo. De manera pacífica, acércatele y dile lo que no te parece de su comportamiento y la manera en cómo te afecta. Es probable que sea un momento incómodo, pues a nadie le gusta que le digan las cosas que está haciendo mal, pero también demuestras que no quieres seguir en ese juego de malas maneras y demuestras que eres una persona sincera.

8. Identifica los puntos rescatables. No porque no te agrade una persona quiere decir que todo lo que venga de él está mal. Aprende a escucharlo, quizá haya más de un punto de vista que compartan. Si justo en eso pudiera llegar a sentir tu lealtad, su relación de seguro cambiará.

9. Acude con algún superior para encontrar la solución. Si ya intentaste de todo y aún así continúan las relaciones hostiles, lo mejor será que lo comentes con alguno de tus superiores. No te sientas como un soplón, simplemente hay cosas cuya solución no siempre está en tus manos y quizá, sea mejor que otros tomen las acciones a seguir.

10. Aléjate de esa persona. Aunque suene un tanto duro, si por más que has intentado cambiar esa relación, lo mejor será que marques tu raya definitivamente. Verás que en poco tiempo, notarás que el hacerlo sólo trajo mejoras en tu vida y quehacer diario
Montserrat Arqué


domingo, 20 de septiembre de 2015

¿CUÁNTOS AMIGOS CREE USTED TENER?


En mis ratos de descanso me gusta coger un libro o una revista y leer un poco, y me encontré con una reflexión que creo que es muy buena y es por eso deseo compartirlo con ustedes, varias veces también me he preguntado muchas veces lo mismo ¿Cuántos amigos creo tener? Bueno me reservo a contestar.
Esta historia comienza así, eran dos vecinos en un viaje uno ellos le pregunto al otro. ¿Cuántos amigos cree usted tener? Supongo que muchos contesto el otro.
Su siguiente pregunta fue más tendenciosa:
-¿Cuántas personas a los que consideras amigos incluirías en la lista de invitados de tu boda?
-Entre 200 y 300- contestó.
-¿Y al bautizo de un hijo?
- De 75 a 100.
- Si quisieras ir al cine o al estadio hoy en la noche, ¿a cuántas personas pensarías en llamar?
- No sé, como entre 15 y 20.
-Por lo visto, tienes muchos amigos-, dijo sonriendo. - ¿Y cuántas de las personas en que has pensado para estos eventos te cuentan sus asuntos personales, sus ideales? ¿Con quiénes de ellos compartes tus ambiciones nobles, tus problemas íntimos, ya sean en casa, de tu familia o en el trabajo?¿Cuántos de esos se alegran sinceramente de tus éxitos y sienten en carne propia tus penas?
-Ya me lo pones más difícil, contestó, ésos ya son menos, como 2 ó 3.
-Y si alguno de esos 2 ó 3 en que piensas tuviera una enfermedad mortal, y le quedaran unos meses de vida, ¿a cuántos de esos te ofrecerías para hacerte cargo de su familia y de la educación sus hijos?
-No, ahí ya está más complicado, de "ésos" no tengo ninguno.
-Entonces usted, por lo visto, tiene muchas personas que le hacen compañía, y no tiene ningún amigo-, concluyó el extraño personaje.
CONCLUSIÓN: Francamente, esto nos hace pensar un poco y  valorar a nuestros verdaderos amigos, lo difícil es encontrarlos, y sobre todo mantener una verdadera amistad, por que los verdaderos amigos, si los supimos cuidar no pasarán. Un amigo siempre será un amigo a pesar de todos los obstáculos que se presente en la vida...(http://edwardlaureano.blogspot.com/2011/06/amigos-verdaderos.html)
Y tú, ¿cuántos amigos tienes?

martes, 9 de septiembre de 2014

EL ANILLO (PARABOLA)


Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo, le, dijo: -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó- si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

E...encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado.

Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.

Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo: -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-58 MONEDAS!!! Exclamó el joven. -Sí, replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé...si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

 

sábado, 3 de mayo de 2014

EL AMOR Y EL TIEMPO

Había una vez una isla, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre: el buen humor, la tristeza, la sabiduría, el orgullo e incluso el Amor. 

Un día, se anunció a los sentimientos que la isla estaba a punto de hundirse, Entonces, todos prepararon sus barcos y partieron. Sólo el Amor se quedó esperando hasta el último momento. Cuando la isla estaba ya a punto de hundirse, el Amor decidió pedir ayuda.

La riqueza pasó cerca del Amor en una barca lujosa
- Riqueza, ¿me puedes llevar contigo?- preguntó el Amor,
- No puedo, porque llevo mucho oro y plata y no hay sitio para ti. 

Entonces el Amor decidió pedir ayuda al Orgullo, que pasaba a su lado en una magnífica barca.
- No puedo llevarte, Amor. Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca. 

La Tristeza, por su parte, respondió también negativamente, pues estaba tan triste que quería estar sola.
Luego, el Buen Humor pasó frente al Amor, pero estaba tan alegre que ni siquiera escuchó su llamada, de pronto, una voz dijo: 

- Ven, Amor, yo te llevaré, era un viejo quien le había llamado, El Amor se sintió tan contento que se olvidó de preguntar su nombre, cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue, El Amor se dio cuenta de cuánto le debía, y le preguntó al Saber quién le había ayudado.
- Ha sido el Tiempo.
- ¿El Tiempo? ¿Y por qué será que el Tiempo me ha ayudado?
Y el Saber, lleno de sabiduría, respondió:
- Porque sólo el tiempo es capaz de comprender lo importante que es el Amor en la vida…
Anónimo

CONCLUSIÓN: Muchos de nosotros nos olvidamos que necesitamos tiempo para entender cuan valioso es el amor.

domingo, 30 de marzo de 2014

SIEMPRE HUBO UN MOMENTO…


Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar. 
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más. 
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos. 
Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando el cartero visitó el buzón de tu casa. 
Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo. 
Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera. 
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo: y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo. 
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste paralizado mientras alguien parecía leer tu corazón. 
Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que un instante también puede cambiar tu vida y aún habrá momentos en que lo imposible se tornará un sueño hecho realidad.

Anónimo